¿Y si SÍ?

Ahora que estamos dejando atrás las experiencias del Mundial de Fútbol en México, conviene hacer algunas reflexiones:

Hace algunas semanas, me preguntaba algo similar….

¿Por qué NO continuar el Mundial en México?, en alusión a la capacidad mostrada por los Gobiernos Federal, Estatal y Municipal, que supieron coordinarse, no solamente para garantizar la seguridad de turistas y ciudadanos, sino que se lucieron en materia de mejoramiento en la infraestructura urbana.

Entonces,ahora que el famoso y unificador grito esperanzador suplió al ¡Sí se puede! de antaño, entonces propongo continuar con ese reencuentro que vivimos entre la Selección Nacional y su afición….

¡Pero ahora trasladado hacia los problemas actuales que siguen ahí, con el Mundial o sin él!

¿Y si SÍ, nos unimos en una misma exigencia para que se respeten nuestros derechos y en las Elecciones del 2027 logramos superar los niveles históricos de participación ciudadana?

¿Y si SÍ, dejamos al valemadrismo mexicano y le metemos valor civil, denunciando cualquier tipo de injusticia, por muy pequeña que parezca?

¿Y si SÍ, repudiamos la mordida los «arreglos por debajo de la mesa» y dejamos de «normalizar» lo anormal?

¿ Y si SÍ, como Padres de Familia, asumimos nuestra responsabilidad con los nuestros y dejamos de culpar al Gobierno de todo lo que, muchas veces, nosotros mismos propiciamos y toleramos?

¿Y si SÍ, en lugar de «apagar» a nuestros hijos al encenderles sus pantallas o celulares, les damos mayor atención y afecto?

¿Y si SÍ, retomamos nuestra empatía y fraternidad social, para querernos y cuidarnos, como nunca debimos dejar de hacerlo?

Este Mundial pasado, nos demostró que sabemos unirnos en torno a una causa, lamentablemente seguimos sin hacerlo en los temas verdaderos.

Así como el Fútbol une, los Mexicanos aprovechemos esta valiosa oportunidad, que tardará en volver a presentarse, para exigir lo que merecemos dejando atrás la apatía y el valemadrismo que tanto daño nos han hecho….

No lo dejemos solamente como una moda pasajera; México y nuestras familias lo valen.

La verdadera transformación empieza en nuestros hogares y NO en los Palacios de Gobierno.

¿Y si SÍ lo intentamos?

¿Y si SÍ lo logramos?

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